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Ciudades del mar: Aigües Mortes y Grau du Roi

Por Saioa Martín Úcar.
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 Aigües Mortes y sus 1640 metros de muralla

Allí donde el Ródano se pierde en el mar, en La Camargue, tierra pantanosa y de flamencos rosas, de famosos caballos salvajes y de los gitanos más bellos y orgullosos del mundo, se encuentran Grau du Roi y Aigües Mortes, dos poblaciones con nombre de leyenda, que nos evocan épocas de grandes hazañas y empresas imposibles.

Aigues-Mortes nació en 1240 por voluntad del rey Luis IX de Francia, más conocido por el sobrenombre de San Luis que se convirtió en el primer rey francés en disponer de un puerto de acceso al Mediterráneo. Desde aquí, ocho años después, partió la séptima cruzada, rumbo a Chipre y Egipto donde fue hecho prisionero el rey Francés con buena parte de su hueste; el precio de su libertad fue la entrega de Damieta y de un millón de besantes de oro. Veinte años después el genovés Guillermo Boccanegra, tuvo que refugiarse en Francia donde ocupó el cargo de gobernador de Aigües Mortes, dedicandose a la construcción del puerto y de sus fortificaciones.

 


 Torre Matafére y antiguo faro

Detalles medievales en los balcones 

Todavía quedan en pié los más de mil seiscientos metros de murallas de la ciudadela, sus diez puertas y quince torres, entre ellas la cilíndrica que fue erigida sobre el antiguo emplazamiento de la torre Matafère, construida anteriormente por Carlomagno hacia el año 790, y un laberinto de callejuelas repletas de tiendas de souvenirs donde las piezas de aspecto medieval se mezclan con hierbas de Provenza envueltas en saquitos de tela de vivos colores.

 
Vistas de la desembocadura del canal en Grau du Roi 

Poco a poco las marismas y salinas fueron rodeando Aigües Mortes hasta solo quedar un pequeño canal hacia el mar, en cuya desembocadura nació el puerto de Grau du Roi. Este nuevo puerto fue uno de los escondites de las naves de D. Pedro de Urrea, nacido en el castillo de Urrea de Jalón a principios del siglo XV, llamado "el arzobispo pirata" amigo personal del Rey de Aragón Alfonso V "El Magnánimo" y nombrado Capitán General de la armada pontificia por el Papa Calixto III (Alfonso de Borja), que pirateaba el Mediterráneo hostigando a sarracenos y cristianos según soplara el viento. Actualmente en sus muelles se mecen barcos de pesca y de recreo, al compás de las olas que bañan las orillas donde se encuentran los variopintos restaurantes que ofrecen en sus cartas una amplia oferta de pescados.

El siglo pasado Ernest Hemingway, cansado del aire parisino y buscando un lugar sencillo y poco maleado, pasó aquí su luna de miel con Pautine Pfeiffer, su segunda esposa.


 Pequeños restaurantes sobre el canal

Al sol. El tiempo aquí sigue pasando despacio. 

Hoy ya no son ciudades del mar, sino pequeños pueblos pintorescos que viven del turismo, las salinas y la pesca pero si cierras los ojos quizás escuches el grito cruzado: Deu lo volt!

Saioa. Abril, 2008


 Embarcaciones de pesca clásicas de la región